Los hay inquietos como luciérnagas ingenuas
Despertando a la noche para un juego de luces
que solo existen en el sueño
son tan inocentes que no deberían haber muerto.
Los hay indiferentes como cruces caídas cara al cielo
Porque no esperan ya ni el recuerdo que se echa
Como un mendrugo al perro desahuciado.
Muertos un poco locos de esperanza
Los muertos que creen en la palabra que les dieron
Y que acercan su oído de arena a los vientos nocturnos
Esperando escuchar su nombre en boca de otros muertos.
Muertos de ceño torvo. Los muertos acreedores
Que no quieren saber que han muerto muerto muerto
Y pegan sus manos como estrellas de un hueco de mar
Sobre el pecho durmiente
Y desvían un poco en el reloj del corazón la manecilla
Muertos ya todos polvo. Muertos ciegos de muerte.
Muertos de sí mismos.Vaciándose.
Que están ya más cerca que nadie de la vida.
Josefina Plà. (Asunción – Paraguay).
Invención de la muerte. Cuadernos de Colibrí 4.
Cuando visité Asunción (Paraguay) tuve el placer de participar en la tertulia literaria del PEN en el Bar Don Roque. Allí entre muchos otros placer pude compartir un rato entrañable con William Beacker y Ariel Plà hijo de Josefina Plà mujer excepcional que creó un puente cultural entre su país natal y Paraguay. Después de la tertulia nos invitó a pasear por su casa museo y nos regaló un ejemplares. Este es el primero poema que leí esa noche al llegar al hotel.
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